¿Feliz Navidad?

¡Señoras y señores, ha llegado la época final del año! (época no favorita de Segunda llamada, o al menos hablo por mí) La tan conocida, esperada y celebrada “Navidad”.

¿A qué se debe mi anterior -y, amargada para muchos- declaración? Al hecho de que, desde mi particular opinión, la Navidad ha relegado totalmente el sentido de celebración en compañia de familia y amigos (y ni que decir del significado religioso -para los creyentes) en favor de una celebración basada y sustentada en el consumo desmedido. Acabamos de pasar por un “buen fin” y ya nos están atiborrando de publicidad de “el último fin”, como si fueramos a morir en 2 semanas más. (Lo cual tal vez sea preferible para muchos que en Febrero empiezan a sufrir con las deudas.)

Me atrevo a decir que esta “malinterpretación” de las tradiciones correspondientes a la época va más ligada a las clases sociales de mayor poder adquisitivo y  a las zonas urbanas. Sin afán de generalizar pero en estos grupos he visto muy poca gente que  festeje con sinceridad, o más bien que le importe un bledo  el nacimiento de Jesucristo.  La gran mayoría van un ratito a la iglesia como parte de un ritual social que termina seguramente en la Apple Store del centro comercial local; las miradas pasan de los íconos religiosos a smartphones, tabletas y demás gadgets en un abrir y cerrar de ojos. Y a la inversa, la gran mayoría de personas que conozco de zonas rurales le dan un mayor valor al significado religioso; pasan horas en peregrinaciones no en Mixup y El Palacio de Hierro.

Y para colmo de males, la publicidad siempre estará presente contradiciendo los puntos que trato de expresar. ¿Cómo? apoyándose vílmente en argumentos como: “época de dar y recibir”, “que la magia de la navidad inunde tu corazón”, o peor aún: Las ilusión de los niños pequeños. Navidad cubierta de intereses corporativos.

Probablemente ya me habré ganado la etiqueta de Grinch a estas alturas, pero porfavor sigan leyendo y cuando termine el artículo reconsideran su postura. Pasamos ahora a mis recomendaciones navideñas:

1.- No es necesario COMPRAR, y menos para demostrar que quieren a sus seres queridos. Muchas personas sufren en estas fechas porque se sienten obligados y a veces no cuentan con los recursos. Desafortunadamente la solución más común es recurrir a la tarjeta de crédito, y, lo que realmente cuenta es pasar las fiestas con sus seres queridos, así que aprovechen para reunirse con quienes no fue fácil a lo largo del año.

Ya si de plano les gusta eso de “dar”, sugiero:

2a.- Regalen obsequios realizados por ustedes mismos: Pasteles, bufandas, cuadros, tarjetas. Lo importante es el detalle y no el precio o valor de status.

2b.-  Si la magia de la navidad realmente “inunda su corazón”, no salgan a regalar sus juguetes viejos y ropa vieja que ya no les gusta a la gente “pobre” después de haberse gastado todo el aguinaldo en cosas nuevas y flamantes para ustedes. Es muy común en nuestra sociedad ese tipo de falsa caridad ¡Vaya espíritu navideño!  ¿Qué tal regalar cosas nuevas  o donar el dinero que iban a gastar en regalos para sus conocidos a quienes no se pueden dar los mismos lujos?

2c.- Si no les importa nada de lo anterior y consideran indispensable salir a gastar y participar en todos los intercambios posibles: Por favor tómense el tiempo y atención de regalar algo que sea del gusto y/o utilidad para quien lo recibe. No tiren su dinero a la basura. Ejemplo: van y le regalan un disco de Paulina Rubio al metalero de su oficina que les tocó en el intercambio, el disco costó 170 pesos, pero para quien lo recibió probablemente valga 10 pesos (bueno, para cualquiera que valore un poco la música). Esa perdida de 160 pesos se convierte en dinero tirado. Sin ir más lejos, cuantas veces no les ha pasado esto con  parientes que no tienen la menor idea de lo que ustedes quieren.

*Si les interesa profundizar en esto de cómo sus regalos pierden valor, les recomiendo el libro Scroogenomics: Why you shouldn´t buy presents for the holidays del economista Joel Waldfogel

3.-Árboles de navidad.

Claro que se ven bien y es una gran tradición adornarlos en familia, pero valdría la pena  detenerse a pensar por un segundo ¿de dónde proviene  mi arbolito natural? ¿Es de un bosque certificado? ¿Los vuelven a plantar de manera que a lo largo del año son benéficos para las emisiones de CO2?  ¿Los talan de manera ilegal dañando el entorno y  repercutiendo negativamente? ¿Cuánto cuestan las opciones de renta y en que consisten? ¿Es mejor uno artificial, o incluso puedo hacerlo yo mismo? O pasamos a ignorar esta tediosa actividad de pensar y cuestionar y saltamos directo a: En el estacionamiento de la tienda departamental hay unos señores que venden unos árboles que cortaron de algún lado y que después de adornar mi sala por 2 meses voy a tirar A LA BASURA. Úsese y tírese, como los regalos y sus envolturas (sí, lo del papel es también un desperdicio ilógico).

Me acuerdo que cuando iban en la primaria casi todos cuidaban “las plantitas”, lo malo es que ya crecieron y se les olvidó… o hacen como que se les olvido.

4.- Los que les traen regalos a los niños.

Está difícil (e incluso insensible) explicarle a sus hijos todo esto a temprana edad, y más cuando los medios no nos ayudan. Pero que conveniente que en la gran mayoría de países latinoamericanos, o, en las zonas rurales llegan los 3 Reyes Magos; en otros países (de más lana) llega Santa Claus y la villita Coca Cola; y en el nuestro, al menos en algunos hogares (de más lana) llegan los dos. Bueno, los cuatro.  Doble juguetiza, doble desembolso, o, explícale a los pequeños que “¿qué culpa tienen?” porque sólo llegan el 25 de Diciembre, o el 6 de Enero, o ninguno de los dos.

Yo todavia no me enfrento a esa situación, pero estoy seguro que se puede dar cabida a esas tradiciones, y hacer felices a sus hijos sin caer en el exceso y el consumismo; lo cual es también parte de su educación.

Bueno, basta de ataques a la pobre Natividad, ya bastante denigrado está el concepto original. Me despido de ustedes y de este año pidiéndoles que piensen un poco sobre todo esto. Mis respetos a los que sí dotan estas fechas de significados auténticos, emocionales, familiares, personales, religiosos, espirituales, o cualquiera que los haga felices. Y con eso me refiero a felicidad de verdad; no a lo que se siente al comprar el último Iphone.

Felices fiestas, y mis mejores deseos. Nos leemos el próximo año.

Gracias a todos los que han apoyado y dedicado su tiempo a  este sitio y al concurso de cartel.

Gus

¿Sería muy vil aprovecharme de todo esto de la Navidad, la ilusión de los niños y el nacimiento de Jesús para insinuarles que compren el catálogo de carteles Segunda llamada 2011?

A 12 meses sin intereses 😉